Geología, vegetación y suelo
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Mapa infrarrojo de Death Valley
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Mapa térmico infrarrojo del monte St. Helen
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La parte infrarroja del espectro es la más útil para identificar de qué está compuesta la superficie terrestre, mediante el estudio de la energía absorbida y reflejada. La energía térmica infrarroja reflejada nos da mucha información sobre las rocas y minerales. Por ejemplo, podemos distinguir los minerales que contienen arcilla de los que no (lo cual es imporatante en la búsqueda de oro y plata). Las diferencias en la temperatura del suelo, que proporcionan los satélites infrarrojos, nos muestran la distribución de rocas y minerales. Los minerales absorben y emiten radiación térmica infrarroja. El espectro de esta radiación identifica a los minerales y la proporción en la que se encuentran.
Los datos del infrarrojo térmico son empleados en el estudio de los volcanes y en la predicción de sus erupciones, mediante la creación de mapas de temperatura del suelo, así como en el estudio de la composición de la lava y del dióxido sulfúrico en las nubes volcánicas. Estos datos son muy útiles en el seguimiento de la actividad volcánica. NASA ha desarrollado métodos para estudiar la actividad térmica de los volcanes desde una distancia segura mediante aeroplanos y satélites.
Los detectores infrarrojos a bordo de satélites y aeroplanos son empleados también en el estudio de la distribución de la vegetación y del suelo y en la detección de plantas enfermas, antes de que la enfermedad produzca efectos visibles. Los mapas infrarrojos también ayudan a evaluar el grado de humedad del suelo, útil en estudios de irrigación, y a detectar cultivos enfermos. Las imánes térmicas infrarrojas se emplean así mismo en estudios forestales, en un proyecto de NASA para ayudar a los agricultores a diagnosticar sus campos y planificar sus cultivos y en el estudio de la congelación de las plantas.
Otra aplicación importante de la banda infrarroja es el estudio de la distribución geográfica de los recursos naturales, imprescindible en el desarrollo de estrategias que conduzcan al aprovechamiento de estos recursos, a la vez que se preserva el medio ambiente. Los estudios infrarrojos, por tanto, pueden ayudarnos a conseguir un desarrollo sostenible de nuestro planeta.
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