COMIENZOS DE LA ASTRONOMÍA INFRARROJA

Tras el descubrimiento de los rayos infrarrojos por Sir William Herschel, quien demostró que el sol emite radiación infrarroja, los astrónomos intentaron averiguar si otros objetos del universo irradiaban ondas en esta banda. En 1856, los científicos empezaron a utilizar termocuplas dispositivos termoeléctricos que transforman el calor en corrientes eléctricas para detectar radiación infrarroja proveniente de la Luna. Mucho más tarde, en 1948 varias décadas antes del primer aterrizaje en la Luna, los estudios infrarrojos más sofisticados de la superficie lunar demostraron que ésta estaba cubierta de un polvo muy fino. A comienzos del siglo 20 se había detectado la radiación infrarroja emitida por Júpiter y Saturno, así como por algunas estrellas brillantes como Vega y Arcturus. No obstante, la poca sensibilidad de los primeros instrumentos infrarrojos no permitía detectar objetos en el infrarrojo cercano. La investigación de la astronomía infrarroja permaneció casi olvidada hasta el descubrimiento y el desarrollo de nuevos detectores infrarrojos, más sensibles, en los años sesenta.
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